Amistad Dos sangre sucias y con mucho orgullo ||Hermione Granger||

Hey!
Hoy les traigo un nuevo one-shot, esta vez de amistad, cabe recalcar que no estoy muy segura de que me haya gustado pero de todas formas lo publico para matar la inactividad:]



Dos sangre sucias y con mucho orgullo ||Hermione Granger||

Hermione y yo caminábamos juntas por los pasillos de Hogwarts. Hermione estaba comenzando una asociación para otorgarle derechos a los elfos domésticos, y yo, como su mejor amiga, debía ayudarla.

—Bien, vamos a la biblioteca, el otro día vi algo en un libro y quiero mostrártelo para que me des tu opinión—me dijo ella.

—Como quieras—dije. Yo era la vicepresidenta de la P.E.D.D.O y ambas pasábamos mucho tiempo en la biblioteca buscando información que nos fuera de ayuda. Para Hermione esto era muy importante, y yo la apoyaba.

—Cuando te terminé de mostrar lo que quiero, me gustaría que fueras por los pasillos buscando afiliados—me dijo ella entregándome una caja con chapas y una alcancía.

—Bien, como usted me lo ordene jefa—le dije yo.

—No me digas así, Millen—me dijo ella sonriente.

—Y tú no me digas Millen—dije. Millen era mi segundo nombre y no me gustaba que me dijeran así, prefería que me dijeran Rose o Ro (el apodo que muchos usaban).

—¡Bien!—dijo ella riendo y dándome un golpe amistoso con el codo.

De pronto, Harry y Ron pasaban por el pasillo. Hace un par de días se habían reconciliado, y a mi y a Her nos hacía muy feliz.

—Hace como que no las ves—oí susurrar a Ron—Te harán escuchar sobre eso de la pedo.

—No es pedo, Ron—dije haciendo que levantará la vista y me mirara nervioso. Hermione lo miró severamente. En cambio, yo lo mire divertida.

—Hola, chicas...—dijo él mientras ambos de iban alejando.

—Hola, Ron—dijo Hermione sin mirarlo. Ambas nos alejamos y ellos hicieron lo mismo.

Llegamos a la biblioteca y Her me mostró un libro extremadamente gordo, y me leyó un párrafo. Trataba sobre las creencias y opiniones de los elfos domésticos.

—¿Y?—me dijo ella esperando mi opinión.

—Bueno, ellos piensan que vivir en la esclavitud es lo mejor porque nunca han vivido la experiencia de ser libres. Por ejemplo nosotras vivíamos alegres en el mundo muggle, y creíamos que era lo mejor, pero cuando vivimos la experiencia de venir a Hogwarts y ser brujas, eso cambió, así que creo que sí estos son liberados, podrán vivir la experiencia de ser libres y luego podrán decidir que es lo que quieren—dije seria. Ambas nos tomábamos bastante en serio la P.E.D.D.O.

—Me encanta, Ro. Pronto haremos cambios en la sociedad a favor de los elfos—dijo. Ella y yo éramos muy parecidas, y eso nos hacía buenas amigas. Ambas casi fuimos seleccionadas en Ravenclaw, pero al final ella quedó en Gryffindor y yo en Hufflepuff.

—Concuerdo, Her. Bueno, debo ir a encontrar gente para que se afilie a la P.E.D.D.O.

—Bien, espero que tengas suerte, no como yo—dijo apenada. Le di una mirada tranquilizante y me fui.

Al salir de la biblioteca choqué con alguien.

—Lo siento—dijo una voz dulce.

—No te preocupes—dije yo. Pude ver a una chica de cabello blanco como la nieve, aretes coloridos, uniforme de Ravenclaw y anteojos también coloridos. Decidí preguntarle si le interesaba nuestro intento de mejorar la vida de los elfos domésticos, no perdía nada en intentarlo.

—¿Cómo te llamas?—le dije.

—Luna Lovegood, pero casi todo el colegio me llama "Moony".

—Bueno, Luna, soy parte de esa pequeña cantidad de personas que no te llama así.

—Que bueno... ¿Cómo te llamas tú?

—Rose Green—dije.

—Wow... es irónico, porque tú apellido se traduce como "verde" y ese es color de Slytherin, en cambio tú usas la capa de Hufflepuff—dijo ella. Yo asentí. Era el momento de hacerle la gran pregunta.

—¿Te interesaría unirte a la plataforma élfica de defensa de los derechos obreros?—dije. Decidí decirle por el nombre sin la siglas, ya que si las usaba probablemente no hubiera entendido a que me refería.

—Vaya... Un nombre largo, pero... claro, me uno, me interesan las criaturas mágicas—dijo alegremente. Yo estaba tan alegre de que haya aceptado que podría haberla abrazado, pero no lo hice.

Le entregué la chapa, ella me entrego la cuota y me fui. Durante toda la tarde no pude encontrar a otro afiliado además de Luna. Pero eso ya era un logro.

Le conté a Hermione lo que había pasado. Luego nos fuimos de la biblioteca. No nos habíamos dado cuanta de que ni habíamos ido a cenar, pero la verdad no teníamos mucha hambre, así que no nos preocupó.

Íbamos directo a la sala común de Gryffindor por los desiertos pasillos para ver unos últimos detalles, cuando aparecieron Draco Malfoy, Crabbe y Goyle.

—Granger y Green, dos estúpidas sangre sucias que no pertenecen a este mundo—nos dijo Draco con maldad en su voz.

—Si vienes a molestar, Malfoy, no te queremos aquí...—dije de mala gana.

—Uhhh... ¿Te atreves a hablarme así, Green?—dijo él. Los tontos de Crabbe y Goyle se rieron fuertemente.

—Si, lo hago—dije mirándolo a los ojos.

—Rose... No es necesario, solo vamos a la sala común... Ellos no valen la pena—dijo Hermione, por un momento creí que estaba asustada, creo que en realidad no estaba de ánimos para enfrentarlos. Pero Draco y sus imbéciles secuaces habían estado molestándome durante todo el año y durante los años anteriores también, y me quedaba callada, pero hoy no iba a permitir que siguiera, este iba a ser el último día que me molestara por mi estatus de sangre.

—Vaya, una sangre sucia que no teme enfrentarse a un sangre pura—dijo.

—Que no se te olvide que el año pasado Hermione te dio un golpe en toda tu fea cara, Malfoy—dije.

Crabbe y Goyle se prepararon para golpearnos, pero Draco les hizo una seña de que no hicieran nada.

—Y que no se olvide que mi padre puede hacer que ustedes sean expulsadas de Hogwarts—Hermione dejo salir un grito ahogado, lo que menos quería era ser expulsada y yo lo tenía muy claro.

—Sin tu dinero o la importancia que tiene tu padre en el ministerio, no eres nada Malfoy, solo un rubio molesto—dije enojada.

—Y tu no eres nada en este mundo o en cualquier otro—me respondió él.

—Soy alguien, y si no lo soy ahora lo seré pronto. Porque yo tengo amigos de verdad, porque me esfuerzo y no presumo lo que no tengo como tú—exclamé.

—Eres una maldita muggle—me dijo.

—Si fuera muggle no estaría aquí, maldito imbécil.

—¡Cállate estúpida sangre sucia! ¡Con razón estás en Hufflepuff, eres débil y cobarde!—dijo. Yo sabía que estar en Hufflepuff no significaba eso, estaba orgullosa de mi casa.

—¡Déjala! Imbécil—dijo Hermione. Dejo caer la alcancía y la caja que llevaba en las manos. Hermione tenía la cara tan roja como un tomate, y su cabello desordenado la hacía parecer peligrosa, aunque si estaba enojada, podía llegar a serlo.

—Y si—dije—¡Somos dos sangres sucia, y con mucho orgullo!

Hermione dejo salir una risa. De pronto Peeves apareció riendo.

—Hola... Solo no le digo a Filch porque esa pelea está cada vez mejor—y soltó una sonora risa.

—Cállate, Peeves—dije.

—Vámonos—dijo Draco con la cara roja. Y se fue junto a sus secuaces.

—Voy a contarle esto a Harry y a Ron—dijo Hermione con una sonrisa cuando Malfoy, Crabbe, Goyle y Peeves se fueron.

—¡Te acompaño!—dije llena de adrenalina por la pelea. Y ambas fuimos corriendo a la sala común de Gryffindor

Lisa Lestrange

Bueno, como dije, este one-shot no me gustó mucho pero de todas formas se los he traído.

One-shots próximos: Neville, Ron (parte dos), Seamus (parte dos), Dean, George.
 
30 Abr 2021
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ooooh, ¿deseas vigilarme? PUES NO TE DIRE.
Hey!
Hoy les traigo un nuevo one-shot, esta vez de amistad, cabe recalcar que no estoy muy segura de que me haya gustado pero de todas formas lo publico para matar la inactividad:]



Dos sangre sucias y con mucho orgullo ||Hermione Granger||

Hermione y yo caminábamos juntas por los pasillos de Hogwarts. Hermione estaba comenzando una asociación para otorgarle derechos a los elfos domésticos, y yo, como su mejor amiga, debía ayudarla.

—Bien, vamos a la biblioteca, el otro día vi algo en un libro y quiero mostrártelo para que me des tu opinión—me dijo ella.

—Como quieras—dije. Yo era la vicepresidenta de la P.E.D.D.O y ambas pasábamos mucho tiempo en la biblioteca buscando información que nos fuera de ayuda. Para Hermione esto era muy importante, y yo la apoyaba.

—Cuando te terminé de mostrar lo que quiero, me gustaría que fueras por los pasillos buscando afiliados—me dijo ella entregándome una caja con chapas y una alcancía.

—Bien, como usted me lo ordene jefa—le dije yo.

—No me digas así, Millen—me dijo ella sonriente.

—Y tú no me digas Millen—dije. Millen era mi segundo nombre y no me gustaba que me dijeran así, prefería que me dijeran Rose o Ro (el apodo que muchos usaban).

—¡Bien!—dijo ella riendo y dándome un golpe amistoso con el codo.

De pronto, Harry y Ron pasaban por el pasillo. Hace un par de días se habían reconciliado, y a mi y a Her nos hacía muy feliz.

—Hace como que no las ves—oí susurrar a Ron—Te harán escuchar sobre eso de la pedo.

—No es pedo, Ron—dije haciendo que levantará la vista y me mirara nervioso. Hermione lo miró severamente. En cambio, yo lo mire divertida.

—Hola, chicas...—dijo él mientras ambos de iban alejando.

—Hola, Ron—dijo Hermione sin mirarlo. Ambas nos alejamos y ellos hicieron lo mismo.

Llegamos a la biblioteca y Her me mostró un libro extremadamente gordo, y me leyó un párrafo. Trataba sobre las creencias y opiniones de los elfos domésticos.

—¿Y?—me dijo ella esperando mi opinión.

—Bueno, ellos piensan que vivir en la esclavitud es lo mejor porque nunca han vivido la experiencia de ser libres. Por ejemplo nosotras vivíamos alegres en el mundo muggle, y creíamos que era lo mejor, pero cuando vivimos la experiencia de venir a Hogwarts y ser brujas, eso cambió, así que creo que sí estos son liberados, podrán vivir la experiencia de ser libres y luego podrán decidir que es lo que quieren—dije seria. Ambas nos tomábamos bastante en serio la P.E.D.D.O.

—Me encanta, Ro. Pronto haremos cambios en la sociedad a favor de los elfos—dijo. Ella y yo éramos muy parecidas, y eso nos hacía buenas amigas. Ambas casi fuimos seleccionadas en Ravenclaw, pero al final ella quedó en Gryffindor y yo en Hufflepuff.

—Concuerdo, Her. Bueno, debo ir a encontrar gente para que se afilie a la P.E.D.D.O.

—Bien, espero que tengas suerte, no como yo—dijo apenada. Le di una mirada tranquilizante y me fui.

Al salir de la biblioteca choqué con alguien.

—Lo siento—dijo una voz dulce.

—No te preocupes—dije yo. Pude ver a una chica de cabello blanco como la nieve, aretes coloridos, uniforme de Ravenclaw y anteojos también coloridos. Decidí preguntarle si le interesaba nuestro intento de mejorar la vida de los elfos domésticos, no perdía nada en intentarlo.

—¿Cómo te llamas?—le dije.

—Luna Lovegood, pero casi todo el colegio me llama "Moony".

—Bueno, Luna, soy parte de esa pequeña cantidad de personas que no te llama así.

—Que bueno... ¿Cómo te llamas tú?

—Rose Green—dije.

—Wow... es irónico, porque tú apellido se traduce como "verde" y ese es color de Slytherin, en cambio tú usas la capa de Hufflepuff—dijo ella. Yo asentí. Era el momento de hacerle la gran pregunta.

—¿Te interesaría unirte a la plataforma élfica de defensa de los derechos obreros?—dije. Decidí decirle por el nombre sin la siglas, ya que si las usaba probablemente no hubiera entendido a que me refería.

—Vaya... Un nombre largo, pero... claro, me uno, me interesan las criaturas mágicas—dijo alegremente. Yo estaba tan alegre de que haya aceptado que podría haberla abrazado, pero no lo hice.

Le entregué la chapa, ella me entrego la cuota y me fui. Durante toda la tarde no pude encontrar a otro afiliado además de Luna. Pero eso ya era un logro.

Le conté a Hermione lo que había pasado. Luego nos fuimos de la biblioteca. No nos habíamos dado cuanta de que ni habíamos ido a cenar, pero la verdad no teníamos mucha hambre, así que no nos preocupó.

Íbamos directo a la sala común de Gryffindor por los desiertos pasillos para ver unos últimos detalles, cuando aparecieron Draco Malfoy, Crabbe y Goyle.

—Granger y Green, dos estúpidas sangre sucias que no pertenecen a este mundo—nos dijo Draco con maldad en su voz.

—Si vienes a molestar, Malfoy, no te queremos aquí...—dije de mala gana.

—Uhhh... ¿Te atreves a hablarme así, Green?—dijo él. Los tontos de Crabbe y Goyle se rieron fuertemente.

—Si, lo hago—dije mirándolo a los ojos.

—Rose... No es necesario, solo vamos a la sala común... Ellos no valen la pena—dijo Hermione, por un momento creí que estaba asustada, creo que en realidad no estaba de ánimos para enfrentarlos. Pero Draco y sus imbéciles secuaces habían estado molestándome durante todo el año y durante los años anteriores también, y me quedaba callada, pero hoy no iba a permitir que siguiera, este iba a ser el último día que me molestara por mi estatus de sangre.

—Vaya, una sangre sucia que no teme enfrentarse a un sangre pura—dijo.

—Que no se te olvide que el año pasado Hermione te dio un golpe en toda tu fea cara, Malfoy—dije.

Crabbe y Goyle se prepararon para golpearnos, pero Draco les hizo una seña de que no hicieran nada.

—Y que no se olvide que mi padre puede hacer que ustedes sean expulsadas de Hogwarts—Hermione dejo salir un grito ahogado, lo que menos quería era ser expulsada y yo lo tenía muy claro.

—Sin tu dinero o la importancia que tiene tu padre en el ministerio, no eres nada Malfoy, solo un rubio molesto—dije enojada.

—Y tu no eres nada en este mundo o en cualquier otro—me respondió él.

—Soy alguien, y si no lo soy ahora lo seré pronto. Porque yo tengo amigos de verdad, porque me esfuerzo y no presumo lo que no tengo como tú—exclamé.

—Eres una maldita muggle—me dijo.

—Si fuera muggle no estaría aquí, maldito imbécil.

—¡Cállate estúpida sangre sucia! ¡Con razón estás en Hufflepuff, eres débil y cobarde!—dijo. Yo sabía que estar en Hufflepuff no significaba eso, estaba orgullosa de mi casa.

—¡Déjala! Imbécil—dijo Hermione. Dejo caer la alcancía y la caja que llevaba en las manos. Hermione tenía la cara tan roja como un tomate, y su cabello desordenado la hacía parecer peligrosa, aunque si estaba enojada, podía llegar a serlo.

—Y si—dije—¡Somos dos sangres sucia, y con mucho orgullo!

Hermione dejo salir una risa. De pronto Peeves apareció riendo.

—Hola... Solo no le digo a Filch porque esa pelea está cada vez mejor—y soltó una sonora risa.

—Cállate, Peeves—dije.

—Vámonos—dijo Draco con la cara roja. Y se fue junto a sus secuaces.

—Voy a contarle esto a Harry y a Ron—dijo Hermione con una sonrisa cuando Malfoy, Crabbe, Goyle y Peeves se fueron.

—¡Te acompaño!—dije llena de adrenalina por la pelea. Y ambas fuimos corriendo a la sala común de Gryffindor

Lisa Lestrange

Bueno, como dije, este one-shot no me gustó mucho pero de todas formas se los he traído.

One-shots próximos: Neville, Ron (parte dos), Seamus (parte dos), Dean, George.
AAAAAAAH, LO AMOOOOO
 
30 Sep 2021
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97
98
Ottery St. Catchpole
Hey!
Hoy les traigo un nuevo one-shot, esta vez de amistad, cabe recalcar que no estoy muy segura de que me haya gustado pero de todas formas lo publico para matar la inactividad:]



Dos sangre sucias y con mucho orgullo ||Hermione Granger||

Hermione y yo caminábamos juntas por los pasillos de Hogwarts. Hermione estaba comenzando una asociación para otorgarle derechos a los elfos domésticos, y yo, como su mejor amiga, debía ayudarla.

—Bien, vamos a la biblioteca, el otro día vi algo en un libro y quiero mostrártelo para que me des tu opinión—me dijo ella.

—Como quieras—dije. Yo era la vicepresidenta de la P.E.D.D.O y ambas pasábamos mucho tiempo en la biblioteca buscando información que nos fuera de ayuda. Para Hermione esto era muy importante, y yo la apoyaba.

—Cuando te terminé de mostrar lo que quiero, me gustaría que fueras por los pasillos buscando afiliados—me dijo ella entregándome una caja con chapas y una alcancía.

—Bien, como usted me lo ordene jefa—le dije yo.

—No me digas así, Millen—me dijo ella sonriente.

—Y tú no me digas Millen—dije. Millen era mi segundo nombre y no me gustaba que me dijeran así, prefería que me dijeran Rose o Ro (el apodo que muchos usaban).

—¡Bien!—dijo ella riendo y dándome un golpe amistoso con el codo.

De pronto, Harry y Ron pasaban por el pasillo. Hace un par de días se habían reconciliado, y a mi y a Her nos hacía muy feliz.

—Hace como que no las ves—oí susurrar a Ron—Te harán escuchar sobre eso de la pedo.

—No es pedo, Ron—dije haciendo que levantará la vista y me mirara nervioso. Hermione lo miró severamente. En cambio, yo lo mire divertida.

—Hola, chicas...—dijo él mientras ambos de iban alejando.

—Hola, Ron—dijo Hermione sin mirarlo. Ambas nos alejamos y ellos hicieron lo mismo.

Llegamos a la biblioteca y Her me mostró un libro extremadamente gordo, y me leyó un párrafo. Trataba sobre las creencias y opiniones de los elfos domésticos.

—¿Y?—me dijo ella esperando mi opinión.

—Bueno, ellos piensan que vivir en la esclavitud es lo mejor porque nunca han vivido la experiencia de ser libres. Por ejemplo nosotras vivíamos alegres en el mundo muggle, y creíamos que era lo mejor, pero cuando vivimos la experiencia de venir a Hogwarts y ser brujas, eso cambió, así que creo que sí estos son liberados, podrán vivir la experiencia de ser libres y luego podrán decidir que es lo que quieren—dije seria. Ambas nos tomábamos bastante en serio la P.E.D.D.O.

—Me encanta, Ro. Pronto haremos cambios en la sociedad a favor de los elfos—dijo. Ella y yo éramos muy parecidas, y eso nos hacía buenas amigas. Ambas casi fuimos seleccionadas en Ravenclaw, pero al final ella quedó en Gryffindor y yo en Hufflepuff.

—Concuerdo, Her. Bueno, debo ir a encontrar gente para que se afilie a la P.E.D.D.O.

—Bien, espero que tengas suerte, no como yo—dijo apenada. Le di una mirada tranquilizante y me fui.

Al salir de la biblioteca choqué con alguien.

—Lo siento—dijo una voz dulce.

—No te preocupes—dije yo. Pude ver a una chica de cabello blanco como la nieve, aretes coloridos, uniforme de Ravenclaw y anteojos también coloridos. Decidí preguntarle si le interesaba nuestro intento de mejorar la vida de los elfos domésticos, no perdía nada en intentarlo.

—¿Cómo te llamas?—le dije.

—Luna Lovegood, pero casi todo el colegio me llama "Moony".

—Bueno, Luna, soy parte de esa pequeña cantidad de personas que no te llama así.

—Que bueno... ¿Cómo te llamas tú?

—Rose Green—dije.

—Wow... es irónico, porque tú apellido se traduce como "verde" y ese es color de Slytherin, en cambio tú usas la capa de Hufflepuff—dijo ella. Yo asentí. Era el momento de hacerle la gran pregunta.

—¿Te interesaría unirte a la plataforma élfica de defensa de los derechos obreros?—dije. Decidí decirle por el nombre sin la siglas, ya que si las usaba probablemente no hubiera entendido a que me refería.

—Vaya... Un nombre largo, pero... claro, me uno, me interesan las criaturas mágicas—dijo alegremente. Yo estaba tan alegre de que haya aceptado que podría haberla abrazado, pero no lo hice.

Le entregué la chapa, ella me entrego la cuota y me fui. Durante toda la tarde no pude encontrar a otro afiliado además de Luna. Pero eso ya era un logro.

Le conté a Hermione lo que había pasado. Luego nos fuimos de la biblioteca. No nos habíamos dado cuanta de que ni habíamos ido a cenar, pero la verdad no teníamos mucha hambre, así que no nos preocupó.

Íbamos directo a la sala común de Gryffindor por los desiertos pasillos para ver unos últimos detalles, cuando aparecieron Draco Malfoy, Crabbe y Goyle.

—Granger y Green, dos estúpidas sangre sucias que no pertenecen a este mundo—nos dijo Draco con maldad en su voz.

—Si vienes a molestar, Malfoy, no te queremos aquí...—dije de mala gana.

—Uhhh... ¿Te atreves a hablarme así, Green?—dijo él. Los tontos de Crabbe y Goyle se rieron fuertemente.

—Si, lo hago—dije mirándolo a los ojos.

—Rose... No es necesario, solo vamos a la sala común... Ellos no valen la pena—dijo Hermione, por un momento creí que estaba asustada, creo que en realidad no estaba de ánimos para enfrentarlos. Pero Draco y sus imbéciles secuaces habían estado molestándome durante todo el año y durante los años anteriores también, y me quedaba callada, pero hoy no iba a permitir que siguiera, este iba a ser el último día que me molestara por mi estatus de sangre.

—Vaya, una sangre sucia que no teme enfrentarse a un sangre pura—dijo.

—Que no se te olvide que el año pasado Hermione te dio un golpe en toda tu fea cara, Malfoy—dije.

Crabbe y Goyle se prepararon para golpearnos, pero Draco les hizo una seña de que no hicieran nada.

—Y que no se olvide que mi padre puede hacer que ustedes sean expulsadas de Hogwarts—Hermione dejo salir un grito ahogado, lo que menos quería era ser expulsada y yo lo tenía muy claro.

—Sin tu dinero o la importancia que tiene tu padre en el ministerio, no eres nada Malfoy, solo un rubio molesto—dije enojada.

—Y tu no eres nada en este mundo o en cualquier otro—me respondió él.

—Soy alguien, y si no lo soy ahora lo seré pronto. Porque yo tengo amigos de verdad, porque me esfuerzo y no presumo lo que no tengo como tú—exclamé.

—Eres una maldita muggle—me dijo.

—Si fuera muggle no estaría aquí, maldito imbécil.

—¡Cállate estúpida sangre sucia! ¡Con razón estás en Hufflepuff, eres débil y cobarde!—dijo. Yo sabía que estar en Hufflepuff no significaba eso, estaba orgullosa de mi casa.

—¡Déjala! Imbécil—dijo Hermione. Dejo caer la alcancía y la caja que llevaba en las manos. Hermione tenía la cara tan roja como un tomate, y su cabello desordenado la hacía parecer peligrosa, aunque si estaba enojada, podía llegar a serlo.

—Y si—dije—¡Somos dos sangres sucia, y con mucho orgullo!

Hermione dejo salir una risa. De pronto Peeves apareció riendo.

—Hola... Solo no le digo a Filch porque esa pelea está cada vez mejor—y soltó una sonora risa.

—Cállate, Peeves—dije.

—Vámonos—dijo Draco con la cara roja. Y se fue junto a sus secuaces.

—Voy a contarle esto a Harry y a Ron—dijo Hermione con una sonrisa cuando Malfoy, Crabbe, Goyle y Peeves se fueron.

—¡Te acompaño!—dije llena de adrenalina por la pelea. Y ambas fuimos corriendo a la sala común de Gryffindor

Lisa Lestrange

Bueno, como dije, este one-shot no me gustó mucho pero de todas formas se los he traído.

One-shots próximos: Neville, Ron (parte dos), Seamus (parte dos), Dean, George.
Me encantaaaaaa
 

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