Amor ¿Te Amo de Verdad?

¡Hola!
Aquí iré publicando los links de mi fanfiction, así pueden leerlo:

¿Te Amo de Verdad? - Personajes.
¿Te Amo de Verdad? - Introducción.
¿Te Amo de Verdad? - Capítulo 1.
¿Te Amo de Verdad? - Capítulo 2.
¿Te Amo de Verdad? - Capítulo 3.
¿Te Amo de Verdad? - Capítulo 4.
¿Te Amo de Verdad? - Capítulo 5.
¿Te Amo de Verdad? - Capítulo 6.



INTRODUCCIÓN:


Me acosté en los asientos del Expreso de Hogwarts, con mi varita entre mis dientes y los brazos detrás de mi nuca. No me preocupaba dar una mala imagen para alguna persona, con estar cómoda conmigo misma me bastaba. Si a alguien no le gustaba mi personalidad, podría irse bien a la..., pues yo seguiría con mi actitud.
Un chico de cabellera corta dorada apenas se asomó por la puerta. Se sonrojó al instante.

— Pasa, pasa, no muerdo—sonreí abiertamente.

— Yo...—se ruborizó más—. Soy Pettier Pretrew... Digo, Peter Pettigrew—me susurró nervioso.

— Camille Rosier—le extendí mi brazo. Él imitó mi gesto y estrechamos las manos.

— Rosier... me resulta familiar...— Murmuró pensativo.

— Rosier es una familia Sangre Pura que está emparentada con los Black, la familia Sangre Pura más reconocida—respondí sonriente—. ¡Por Merlín, cada vez estás más rojo!—exclamé riendo.

— Yo... yo... ¡lo siento mucho!—se sonrojó más—. ¡Lo siento, Rosier!

— ¡No te disculpes! ¡dime Camille, Peter! —partí en carcajadas sonoras—. Seremos grandes amigos, lo prometo—él me dedicó una sonrisa de oreja a oreja.

— Y... ¿Estás ansiosa por ir a Hogwarts?—me preguntó, mientras se sentaba en el asiento frente al mío e imitaba mi posición, menos lo de la varita. Yo asentí con la cabeza—. La verdad, no sé en qué casa quiero quedar ni en cuál quedaré.

— Yo tampoco, aunque mi familia está rogando que entre a Slytherin—reí y Peter me miró anonado—. ¡Ey, despierta de tu mundo, Pettigrew!

— ¡Lo siento mucho, de verdad, Camille!—yo no paraba de reír y él de disculparse—. ¡Te prometo que no pasará otra vez, Camille! ¡Lo juro!

— ¡Tranquilo, Peter!—reí sin parar. Por Merlín, ese chico era fantástico—. ¿Amigos?—le pregunté con una sonrisa.

— Sí, amigos—él era mi amigo. Mi primer amigo real.



CAPÍTULO 1:


— ¡GRYFFINDOR!—gritó el Sombrero Seleccionador, que estaba sobre la cabeza de mi amigo, Peter Pettigrew.

¡SLYTHERIN!

¡RAVENCLAW!

¡HUFFLEPUFF!

¡HUFFLEPUFF!

¡RAVENCLAW!

¡SLYTHERIN!

¡GRYFFINDOR!

— Rosier, Camille—llamó la profesora Mcgonagall.

— Aquí estoy—dije. Me senté en el taburete que me señalaba la vicedirectora.

— Una jovencita Sangre Pura, los favoritos de Salazar Slytherin...—comenzó la voz del sombrero dentro de mi cabeza—. Tu familia quiere que quedes en la casa de él, pero tú no estás muy segura, ¿me equivoco?—preguntó—. La casa donde debes estar según tus cualidades es...—ahora gritó en voz alta—¡GRYFFINDOR!

— ¡CAMILLE, AQUÍ!—gritó Sirius Black, el hijo del concuñado de mi padre, eso era lo que había entendido de la explicación del parentesco. Muy difícil de explicar.

— ¡SIRIUS!—nos dimos un cálido abrazo. Un chico pelinegro, que reconocí como James Potter, nos dirigió una sonrisa pícara.

— ¡No es lo que piensas, James!—exclamó Sirius viéndolo, rojo de vergüenza—. ¡Ella es una familiar mía, pero no por sangre!

— Tú mismo lo dijiste: no por sangre—nos sonrió nuevamente.

— No, no es lo que tú estás pensando, Potter—expliqué enojada—. ¡Somos solo amigos! ¡Solo eso!

— Grandes amigos—puso en blanco los ojos.

— ¡Oh, por Merlín, Potter!—refunfuñé—. ¡No puedes decir eso siendo con Sirius familiares! ¡eres un asqueroso!

— Tranquila, señorita Rosier—exclamó él, sorprendido—. ¡Solo digo lo que pienso!

— ¡Es el hijo del concuñado de mi padre!—él puso una cara de que no entendía, que lo hizo ver como un bobo—. Oh, ¿el señor Potter no es tan inteligente como para saber qué es eso?—pregunté con suficiencia.

— ¡Camille, es mi amigo, déjalo!—me pidió Sirius. Yo lo miré amenazante.

— Nadie me dice que hacer. Si quieres cambiar mi forma de ser, puedes irte de mi vida ahora mismo—le espeté.

Me dí la vuelta y me dirigí a Lily Evans, una sangre impura, pero que se veía simpática.

— Hola, pequeña—saludé. Parece que le causó gracia cómo me dirigía a ella.

— Hola, ¿Camille Rosier, no es cierto?—preguntó.

— La misma, LilyFlor.

— ¡Oh! Ni te conozco y ya me pones apodos—rió. Esa Lily me caía muy bien—. Pero me gusta como suena... LilyFlor... Tú te puedes llamar... Drôle.

— ¿Sabes francés?—pregunté asombrada.

— Si, Drôle. He estudiado ya cuatro años en una Academia Francesa. Es mi idioma favorito, aunque el portugués también es hermoso—me senté junto a ella, intrigada. Era mucho mejor que los otros dos tontos que había dejado atrás con la boca abierta y cuchilleando entre ellos en silencio.

— Eres una chica interesante, LilyFlor. Tendré que investigar más sobre ti.

— Y yo de ti, Drôle.

Me fui satisfecha con aquella charla. Pasé junto al lado de Sirius y James y los miré con altivez.

— ¿Qué?—me espetó el último.

— Nada que puedas entender con tu diminuto cerebro, Potter—lo miré con superioridad—. No eres lo demasiado inteligente.

— ¡Camille, déjalo!—me suplicó Sirius.

— Nunca he presenciado a un Black rogando, es extraño. Los Black son como los Rosier, pero nosotros somos más elegantes, más orgullosos, más inteligentes, más interesantes...

— ¡Camille!—Peter me abrazó por detrás, interrumpiendo mi discurso de los superiores que éramos los Rosier de los Black, dejándome con una expresión de asombro.

— ¿Shameful?—pregunté sorprendida, desprendiéndome de él. James me volvió a ver con su sonrisa pícara, pero ahora dirigida a mí y a Peter, no a mí y a Sirius.

— ¿Acaso son novios?—preguntó con los ojos entrecerrados.

— ¡DEJA DE INTENTAR EMPAREJARME CON CHICOS, POTTER!

— ¡ES TU PROBLEMA QUE TODOS ESTÉN CONTIGO Y LOS PUEDA VER COMO MÁS QUE AMIGOS!



CAPÍTULO 2:


— ¡CAMILLE PÍA DELLA BULSTROUD ROSIER, ESTAMOS VERDADERAMENTE ENOJADOS CONTIGO! ¿¡CÓMO CREES QUE REACCIONARAN LOS MEDIOS AL ENTERARSE QUE QUEDASTE EN LA CASA GRYFFINDOR, SIENDO LA PRIMERA ROSIER EN NO ESTAR EN SLYTHERIN!? ¡CON SIRIUS BLACK PASA LO MISMO! ¡SON UNOS TRAIDORES!—el sobre rojo estalló en llamas antes de esperar a mi reacción a tal reprimenda.

— Creo que están un poco enojados, querida Rosier—me comentó Sirius con sorna, cosa que hizo que lo fulmine con la mirada.

— ¿Acaso mamá Walburga está contenta con la casa en la que quedó su primogénito?—le pregunté, con toda la intención. Sirius se puso rojo, y me dí cuenta de que yo siempre fui la única persona capaz de intimidarlo—. Vamos, Sirius, no eres estúpido. Oh, espera, si lo eres—sonreí de una manera irritante.

— Cállate, Della—me contestó con una sonrisa. Oh, Merlín, como lo odiaba.

— Repite lo que dijiste, si eres tan valiente como para quedar en la casa Gryffindor—su rostro reflejó una expresión de horror—. Vamos, Simmie, no pasará nada... ¿o si?

— ¿En serio tienes tres nombres, y uno de ellos es Della?—preguntó Potter con una sonrisa burlona—. ¡No lo puedo creer! Desde ahora te llamaré Delly. Por lo tanto... ¿cómo estás hoy, Delly?

— Eres tan entrometido como siempre, Pottie.

— ¿Acaso te gusta Potter? —la siseante voz de mi prima invadió mi cabeza. Volteé la cabeza hacia atrás y ví a Bellatrix, con rulos largos y una sonrisa triunfante, inclinada hacia mí.

No pude evitar reír a carcajadas fuertes. De todos los chicos que estaban en mi mesa, ¿tenía que nombrar a Potter? Me calmé unos segundos y ví a James; su expresión de desconcierto y horror me hizo volver a reír. Cuando me tranquilicé nuevamente, la ví a los ojos y hablé en francés, para que solo ella o cualquier pariente de los Black entienda.

— De tous les garçons, devais-tu nommer Potter ? Même si ce n'est pas complètement moche ou disgracieux, tu as l'air encore plus ridicule que d'habitude, Bellatrix.*

— C'est irrespectueux envers moi, un Black de naissance! —me respondió furiosa. Inconcientemente, ella también habló en francés.

— ¿Podrías traducir, Sirius? —pidió James, que no debía entender nada.

— Camille dijo "De todos los chicos, ¿tenías que nombrar a Potter? Aunque no sea completamente feo o desagradable, estás más ridícula que de costumbre, Bellatrix.", y mi prima le respondió " ¡Es una falta de respeto a mí, una Black de nacimiento!".

— ¿No entiendes el fácil francés, Pottie?—pregunté avergonzada y enojada, pues los intentos de que él no entienda lo que decía habían fallado.

— ¿Es acertada la traducción de Sirius?—preguntó él. Sentí que mi respuesta iba a cambiar su trato hacia mí, no importaba la respuesta.

— No. Más o menos. Si—respondí, dudosa de que decir—. Bueno, si.

— ¿No te parezco feo o desagradable, entonces?—su sonrisa burlona de siempre volvió—. Ay, ¿la pequeña Rosier se podría enamorar de mí?

— ¡Que no me parezcas completamente desagradable no significa que me podría enamorar de ti, James Potter!

— Además, ¿justo Camille? No tengas muchas expectativas, James. Camille no es nada fácil de enamorar—agregó Sirius. No podía creer que me ayudara a mí en vez de a James.

— ¿Y como lo sabes?—preguntó su amigo dudoso.

— Yo también fuí pequeño y cometí errores, como intentar gustarle. Aunque ahora está muy irritante.

James soltó una breve carcajada. ¿Por que debía ser tan estúpido?

— ¿Te-te gustó Camille?—volvió a reír. Sirius lo miró, se encogió de hombros y asintió con los ojos cerrados, tranquilo.



* No sé si es la traducción correcta, utilicé un traductor.



CAPÍTULO 3:


— Pim, pum, pim, pum, pim, pum...—murmuraba mientras movía mí varita y hacía que una pequeña pelota choque con el suelo y la pared de mi Sala Común repetidamente.

— Camille, madura, por favor, ya tienes doce años—me recomendó Sirius.

— No quiero, Black—le espeté. Él rodó los ojos y siguió manteniendo a su escoba (que esperaba poder usar el próximo año), mientras yo perseguía con la mirada a la pelotita.

— ¿Has visto a Arthur Weasley?

— ¿El traidor a la sangre? ¿el que traiciona a su raza? No, no lo he visto.

— No debes tratarlo así, Camille—me reprendió Sirius con tono meloso y cantarín—. Es buena persona, y además... ¿Acaso sabías que Peter es un mestizo?

— Eso... eso es diferente, porque Peter es mi amigo. Y Arthur Weasley es un sangre limpia que traiciona, y su apodo está bien; "Traidor a la Sangre".

— Remus también es mestizo, pero a él no lo tratas tan bien como a Peter—siguió—, ¿acaso...?

— ¡Sé lo que estás pensando, Black!—lo interrumpí—. ¡No!

— Ah, sabes de lo que hablo—murmuró—, entonces no mientas... ¡Te gusta Peter!

— ¡ES MI AMIGO, SIRIUS! ¡NI SIQUIERA COMPARTIMOS UN AÑO DE AMISTAD!

— Qué carácter...

— ¡Es que me molesta, Black!—me recosté en la butaca que estaba sentada—. Peter es tan bueno, amable, tierno, vergonzoso, a veces bastante estúpido, pero te mira como si...—dejé escapar un sonrisa inconcientemente, acompañada de un leve suspiro.

— Eso de que no te gusta es una gran mentira, señorita Pettigrew.

— Rosier—lo corregí, pensando que se había equivocado involuntariamente—. ¡SIRIUS BLACK, ¿CÓMO TE ATREVES?!—chillé furiosa cuando comprendí lo que mi amigo había dicho.

— Pero tú le dices a McKinnon Black, así que yo también puedo decirlo—me fulminó con la mirada.

— Es que a ustedes se le nota que se gustan.

— ¡Y A TI TAMBIÉN, ROSIER!

— Ush, cállate, enano—rodé los ojos.

— Está bien, piojosa—me miró con una sonrisa maliciosa.

— Oh, Black, si no quieres morir, ¿por qué me provocas para causar un asesinato?

— No te pases, Camille.

— No me paso, solo digo mis acciones. Es mejor que no te tome desprevenido, Black, así preparas bien tu futuro.

— A veces me asustas.

Lo miré a los ojos, me relamí los labios y hablé despacio.

— Me gusta asustar.

Nunca voy a olvidar su cara toda sonrojada y la expresión de horror que hizo.



CAPÍTULO 4:


Sirius y yo sabíamos que significaba la frase "tu familia no te quiere" por experiencia propia. Era obvio que no nos querrían luego de quedar en Gryffindor.

— Oh, era la miseria—dije en un suspiro, mientras buscaba mi túnica de Hogwarts.

— ¿Ah, sí? En casa todos querían ser mis enemigos*—me respondió Sirius, yendo a el baño a cambiarse, mientras yo lo hacía en medio del vagón, con las cortinas corridas.

Terminamos y yo me senté a leer, esperando que aparezca algún prefecto para decirnos que nos cambiemos. Ya sabíamos que iba a suceder, así que siempre lo hacíamos antes.
Peter, James y Remus aparecieron y fueron con Sirius para hablar sobre cosas de chicos. Lily Evans era muy amiga de Severus Snape, así que estaba con él. A decir verdad, no me hubiera desagradado que ella estuviera conmigo.
Entonces sucedió algo que no me esperaba para nada.
Peter vino a mi lado.

— ¿Cómo estás, Camille? ¿te fue mal con tu familia?

Algo en su tono me hizo saber que no lo decía con burla, como lo haría Potter. Su expresión sincera y sus mejillas sonrosadas de siempre me causaban tranquilidad.

— A decir verdad, me fue pésimo. Sabía que no me querrían por mi casa, pero no sabía que me iban a tratar así. Al fin y al cabo, soy su única hija.

Nuestra charla podría haber continuado tranquilamente, pero un ruido chirriante me hizo parar.

— ¿Weasley?—intrigada, dí media vuelta y me encontré con Arthur Weasley—. ¡Ven con nosotros!—el pedido de Sirius me hizo fulminarlo con la mirada.

— En verdad, yo estaba buscando a...—pareció que iba a seguir e irse, pero, para mi decepción, fue con los otros y se unió a la charla.



Marlene No-Sé-Cuánto, Mary No-Me-Acuerdo y Dorcas Tampoco-Sé eran amigas de Lily. Un año compartiendo casa, incluso cuarto, y no me aprendí sus apellidos. Decidí que debía cambiar eso, y me hice una nota mental de preguntarle a Lily.
Algo recordaba de los chicos de mi misma edad y casa: Remus Lupin, un mestizo con unas extrañas pero pequeñas cicatrices en la cara, James Potter, un ser insoportable, Peter Pettigrew, un chico gracioso, y Sirius Black, otro insoportable piojoso.
Las chicas eran Dorcas, Mary, Marlene, Lily y yo. Fácil.
No sé por qué me estaba dando un repaso mental de eso en plena clase de Historia de la Magia, cuando tendría que prestar atención.

— Pss... Rosier... ¡ROSIER!—la insistente voz de James me hizo cosquillas en el oído.

— ¿Qué demonios quieres, Potter?

— Arthur me hizo prometer que te diría esto de parte suya: dijo que te veías muy bien cuando estabas enfadada.

Dí la vuelta y presté atención a la clase. Por una extraña razón, esa simple frase me hizo sonrojar al punto de que me arda la cara.





*Hice referencia a la canción "Enemy", de Imagine Dragons en ambos diálogos.



CAPÍTULO 5:


No.
Mis padres no fueron a la estación.
¡Maldita sea, no podían abandonarme!
El día era de lluvia. Todos los alumnos corrían a sus vehículos junto a sus familias, o simplemente iban a un lugar más tranquilo y se aparecían en sus casas, pero yo no tenía la misma suerte.
Busqué a Sirius con la mirada: nada, como con Peter. Divisé la cabellera roja de Lily, pero ya estaba muy lejos y comencé a entrar en pánico.

— ¿Delly?

Solo la persona más estúpida que había conocido me llamaba así, y ese era James Potter. Lo encontré y lo abracé con todas mis fuerzas, bajo la lluvia.

— ¡N-no vinieron, P-Pottie! ¡Mis padres no vi-vini-eron!—sollocé.

— Tranquila, Delly, veré si puedes venir conmigo a mi casa—alcé mi cara de su hombro para verlo a los ojos, y varias gotas cayeron en mi rostro.

— ¿D-de verdad, harías eso, Pottie?

— Por supuesto, Sirius me mataría si no te cuido.

Lo había dicho en broma, pero igual lloré. En verdad, no era por eso, pero no aguantaba un segundo tranquila, sin derramar lágrimas. Siempre lo había tratado mal, y ahora iba y me ofrecía su casa para vivir, ¿quién más podría hacer eso?
Euphemia, su madre, acepto sin rodeos, lo cual causó otra oleada de llantos. Me sentía ridícula.
Llegué a la casa de los Potter's y Euphemia fue a buscar algo para que me ponga, ya que la ropa que tenía puesta estaba empapada.

— ¿En serio Evan Rosier y Melany Bulstroude son capaces de abandonar a su propia hija?

James se veía furioso, aún dándome la espalda.

— No sabía que podrían hacerme esto. Imagínate que tus padres te abandonaran sin una pista de ello. Así fue—hice una pausa, sin saber que decir—. ¿Por qué haces todo esto? Siempre te traté...

— No importa. Ese "aunque no sea completamente feo o desagradable" en francés me basta para quererte un poquito... mucho, en verdad.

Ay, no, no quería que esta fuera la conversación.

— Eso lo dije sin...

— Si lo dijiste en francés, lo pensaste.

— Ah oui? ¡Hablo francés fluido desde los seis años, James! Ahora mismo podría decirte tu es un imbécile, mais en même temps si bon de m'avoir donné ta maison.

— ¿Y eso sería...?

— Eres un tonto, pero a la vez tan bueno por cederme tu casa.

— De nada. Así que te parezco bueno...

— No otra vez...—reí un poco.

— ¡Esa es la actitud! No es porque no quiero que estés triste, sino porque te ves muy fea cuando lloras—otra de sus bromas. Le pegué un puñetazo en el brazo, pero él no dijo nada.

Euphemia entró por la puerta con muchas prendas bien dobladas. El parecido entre madre e hijo era increíble, menos por la piel morena de James y la pálida de ella.

— Pude encontrar esto, espero te sirva. Mañana iremos a comprar más.

— No tengo palabras para agradecer todo lo que hicieron por mí, señora Potter.

— Fácil: dime Euphemia o Euphi e intenta que sea feliz—señaló a James con la cabeza. Él se puso rojo y comenzó a decirle que yo era una creída, arrogante, poco educada y narcisista, y que nunca le gustaría, pero ella solo nos guiñó un ojo y se fue.

Ay, no.
A este paso, no era tan imposible que James guste de mí y que el sentimiento sea mutuo.



CAPÍTULO 6:


— ¿¡ME ESTÁS DICIENDO QUE TE PUEDE GUSTAR POTTER, PETTIGREW O WEASLEY!?

— ¡CÁLLATE, LILY!

— ¿Me estás diciendo que te puede gustar Potter, Pettigrew o Weasley?—susurró.

Luego de haberle contado sobre que estaba viviendo hace meses con James y soportar sus millones de preguntas, le conté de mis sentimientos enredados. Con Peter fue más fácil enterarme, pues pasábamos la mayor parte de nuestro tiempo libre juntos, y era de esperar que sucediera en algún momento, pero no creí que fuera así. Con James también, más o menos... bueno, después de meses, aclaré un poco lo que sentía, y las indirectas muy directas de su madre no ayudaban a no ilusionarme. Y con Arthur... simplemente lo veía y era un retorcijo de nervios, las piernas me fallaban y mi mente parecía transformarse en la de un bebé que está aprendiendo a hablar, así que era mi día de suerte si no me preguntaba de algo, aunque sea del clima. El que sea dos años mayores era peor, pues él ya tenía quince, yo trece, y se notaba bastante la diferencia.

— A ver si entiendo: te gusta un rubio que se avergüenza hasta por respirar ruidoso, un pelinegro creído y un pelirrojo comelibros. No entiendo tus gustos.

— Ni yo. Espera, ¿acabas de decirle a James creído, y a Arthur comelibros? Con lo de Shameful no me enojo, eso me gusta de él, ¿pero James creído? No, si vivieras con él, te tendrías que morder la lengua. Y Arthur no es comelibros, solo que tiene que estudiar porque tiene muchos exámenes este año.

— Sabes que es verdad.

— Pasas mucho tiempo con Severus.

— ¿Eso que tiene que ver?

— Tú sabrás.

— Drôle...

— Extrañaba ese apodo.

— Sabes que eso no es el punto de la discusión.

— Tal vez hasta te guste Severus.

— Camille...

— ¿O te gusta James? Tal vez por eso dices tantas cosas malas de él, para que no sepa que te gusta.

— Camille, te estás pasando.

— No me molesta si son pareja, yo no tendría que gustar de tres...

— ¡Camille, ya basta!—su expresión me hizo saber que debía cerrar la boca de una vez por todas.

— No entiendo tu ira. Simplemente expreso mis pensamientos e ideas, no hay nada de malo en eso.

— Sabes que te estabas pasando.

Chasqueé la lengua, la miré a los ojos y entorné la mirada.

— No.

— Ya entiendo porque los otros te tienen miedo. Tienes que parar.

Y no se me dió otra mejor idea que volver a decir "no".



— ... es un juego muggle.

Una parte de mi yo pequeña me dijo: "los muggles son seres que fueron creados mal, fueron el primer intento de magos, pero salió mal y ahora viven sin el privilegio de la magia. Por años, intentaron quitarnoslo, pero los magos son más poderosos y han soportado". Costó un poco hacerla callar.

— Okey, entonces no tenemos que recordar que estamos jugando. ¿Solo eso?—Remus parecía intentar encontrarle un trampa.

— Solo eso—afirmó Lily.

— ¿No hay una trampa? ¿algo que nos haga recordar?—Dorcas Meadowes sabía lo que estaba pensando

— Supongo que cuando uno se acuerde, lo dirá, y así se formaría una cadena. Así, por lo menos, fue con mis padres y hermana. El último que soporte sin recordar, gana.



— ¡Maldita astronomía! ¿por qué tuve la idea de cursarla?

Los de quinto, que ya habían terminado sus exámenes, estaban ayudando a los de tercero, mi curso, con sus tareas.

— ¿Problemas con astronomía, pequeña?

La chica que había dicho eso era de gran melena color negro, ojos celestes y alta.

— Weasley te puede ayudar. Pero no te enamores ni tengas esperanzas, solo dos chicas ocupan su cabeza.

Lo había dicho medio en broma, medio en serio. Sentí intriga. Mucha. No lo podía evitar, ¿si yo era una de esas, podríamos darnos una oportunidad?

— Y... ¿quienes son ellas?

— Molly, una compañera nuestra y otra chica. No recuerdo bien su nombre, algo que me sorprende, ya que es una Rosier y en su primer año recibió un...

De seguro vió mi cara y paró. Estaba ardiendo y abría mucho los ojos. Me había quedado sin aire y con los labios entreabiertos.

— ¿A-Arthur y yo?—no quería que mi voz sea casi inaudible, pero así fue.

— ¿Eres Rosier? ¿la pequeña Rosier?

No se sabía quién estaba más sorprendida; ella por enterarse de quién era o yo por mis sentimientos correspondidos.

— Ya mismo lo llamo. No para de hablar de...—fue a los dormitorios de chicos corriendo y llegó con Arthur Weasley detrás.

— ¿Problemas con astronomía? Tranquila, Camille, soy un experto.

Supuse que mi cara estaba otra vez normal, pues no dijo nada sobre mi apariencia. Cuando comenzó a explicarme detrás mío y con sus manos en la mesa, dejándome atrapada, su voz fue dulce, entonces supe que me tenía que concentrar. Unos minutos después, cuando verificó que yo había entendido, me hizo unas preguntas, que contesté acertadamente.
No pude aguantar más, dí vuelta la cabeza, lo miré a los ojos y se lo dije.

— Arthur, me gustas.

No podía creerlo. Era tan estúpida como para decirlo.
 
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Me acosté en los asientos del Expreso de Hogwarts, con mi varita entre mis dientes y los brazos detrás de mi nuca. No me preocupaba dar una mala imagen para alguna persona, con estar cómoda conmigo misma me bastaba. Si a alguien no le gustaba mi personalidad, podría irse bien a la..., pues yo seguiría con mi actitud.
Un chico de cabellera corta dorada apenas se asomó por la puerta. Se sonrojó al instante.

— Pasa, pasa, no muerdo—sonreí abiertamente.

— Yo...—se ruborizó más—. Soy Pettier Pretrew... Digo, Peter Pettigrew—me susurró nervioso.

— Camille Rosier—le extendí mi brazo. Él imitó mi gesto y estrechamos las manos.

— Rosier... me resulta familiar...— Murmuró pensativo.

— Rosier es una familia Sangre Pura que está emparentada con los Black, la familia Sangre Pura más reconocida—respondí sonriente—. ¡Por Merlín, cada vez estás más rojo!—exclamé riendo.

— Yo... yo... ¡lo siento mucho!—se sonrojó más—. ¡Lo siento, Rosier!

— ¡No te disculpes! ¡dime Camille, Peter! —partí en carcajadas sonoras—. Seremos grandes amigos, lo prometo—él me dedicó una sonrisa de oreja a oreja.

— Y... ¿Estás ansiosa por ir a Hogwarts?—me preguntó, mientras se sentaba en el asiento frente al mío e imitaba mi posición, menos lo de la varita. Yo asentí con la cabeza—. La verdad, no sé en qué casa quiero quedar ni en cuál quedaré.

— Yo tampoco, aunque mi familia está rogando que entre a Slytherin—reí y Peter me miró anonado—. ¡Ey, despierta de tu mundo, Pettigrew!

— ¡Lo siento mucho, de verdad, Camille!—yo no paraba de reír y él de disculparse—. ¡Te prometo que no pasará otra vez, Camille! ¡Lo juro!

— ¡Tranquilo, Peter!—reí sin parar. Por Merlín, ese chico era fantástico—. ¿Amigos?—le pregunté con una sonrisa.

— Sí, amigos—él era mi amigo. Mi primer amigo real.



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Me acosté en los asientos del Expreso de Hogwarts, con mi varita entre mis dientes y los brazos detrás de mi nuca. No me preocupaba dar una mala imagen para alguna persona, con estar cómoda conmigo misma me bastaba. Si a alguien no le gustaba mi personalidad, podría irse bien a la..., pues yo seguiría con mi actitud.
Un chico de cabellera corta dorada apenas se asomó por la puerta. Se sonrojó al instante.

— Pasa, pasa, no muerdo—sonreí abiertamente.

— Yo...—se ruborizó más—. Soy Pettier Pretrew... Digo, Peter Pettigrew—me susurró nervioso.

— Camille Rosier—le extendí mi brazo. Él imitó mi gesto y estrechamos las manos.

— Rosier... me resulta familiar...— Murmuró pensativo.

— Rosier es una familia Sangre Pura que está emparentada con los Black, la familia Sangre Pura más reconocida—respondí sonriente—. ¡Por Merlín, cada vez estás más rojo!—exclamé riendo.

— Yo... yo... ¡lo siento mucho!—se sonrojó más—. ¡Lo siento, Rosier!

— ¡No te disculpes! ¡dime Camille, Peter! —partí en carcajadas sonoras—. Seremos grandes amigos, lo prometo—él me dedicó una sonrisa de oreja a oreja.

— Y... ¿Estás ansiosa por ir a Hogwarts?—me preguntó, mientras se sentaba en el asiento frente al mío e imitaba mi posición, menos lo de la varita. Yo asentí con la cabeza—. La verdad, no sé en qué casa quiero quedar ni en cuál quedaré.

— Yo tampoco, aunque mi familia está rogando que entre a Slytherin—reí y Peter me miró anonado—. ¡Ey, despierta de tu mundo, Pettigrew!

— ¡Lo siento mucho, de verdad, Camille!—yo no paraba de reír y él de disculparse—. ¡Te prometo que no pasará otra vez, Camille! ¡Lo juro!

— ¡Tranquilo, Peter!—reí sin parar. Por Merlín, ese chico era fantástico—. ¿Amigos?—le pregunté con una sonrisa.

— Sí, amigos—él era mi amigo. Mi primer amigo real.
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